Me gustan los aviones, me gustas tu. Me gusta viajar, me gustas tu. Me gusta el viento, me gustas tu. Me gusta la mar, me gustas tu. Me gusta la moto, me gustas tu. Me gusta correr, me gustas tu. Me gusta la lluvia, me gustas tu. Me gusta volver, me gustas tu. Me gusta marihuana, me gustas tu. Me gusta colombiana, me gustas tu. Me gusta la noche, me gustas tu. Me gusta la cena, me gustas tu. Me gusta la guitarra, me gustas tu.
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viernes, 23 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
La aceptación da paso a la armonía
¿Cuántas veces nos habremos lamentado de todos aquellos defectos que tenemos? El bienestar consiste en encontrar ese equilibrio personal que nos permite estar en paz con nosotros mismos. ¿Por qué tenemos siempre que mirar las cosas a partir del lado oscuro y negativo?
Hundirse en uno mismo, rebuscar en los errores, tropezar con los recuerdos hasta caer, no significa que no podamos o no debamos levantarnos de nuevo.
¿Qué significa realmente armonía? ¿o bienestar?
Mucha gente podría responder estas dos preguntas con una sóla palabra: perfección. Si buscas la armonía, buscas la perfección. Si quieres sentirte bien, verte bien y dejar que los demás también te vean bien, tienes que estar perfecto/a. La perfección no consiste (aunque mucha gente piense lo contrario) en tener un cuerpo esquelético, unos ojos azules y el pelo rubio. La perfección no tiene reglas, ni normas, ni colores, ni formas. La perfección la crea uno mismo poniéndole el color, la forma, el nombre y el tamaño que quiera. La perfección es versátil, polifacética, abstracta, pero sobretodo (y lo más importante) única.
Con este texto quiero transmitir, (y a ser posible concienciar), que no merece la pena ver el vaso medio vacío cuándo podemos tenerlo rebosante de agua, teniendo a la mismísima perfección rozando nuestras manos y estando dispuesta a dejarse atrapar.
Hundirse en uno mismo, rebuscar en los errores, tropezar con los recuerdos hasta caer, no significa que no podamos o no debamos levantarnos de nuevo.
¿Qué significa realmente armonía? ¿o bienestar?
Mucha gente podría responder estas dos preguntas con una sóla palabra: perfección. Si buscas la armonía, buscas la perfección. Si quieres sentirte bien, verte bien y dejar que los demás también te vean bien, tienes que estar perfecto/a. La perfección no consiste (aunque mucha gente piense lo contrario) en tener un cuerpo esquelético, unos ojos azules y el pelo rubio. La perfección no tiene reglas, ni normas, ni colores, ni formas. La perfección la crea uno mismo poniéndole el color, la forma, el nombre y el tamaño que quiera. La perfección es versátil, polifacética, abstracta, pero sobretodo (y lo más importante) única.
Con este texto quiero transmitir, (y a ser posible concienciar), que no merece la pena ver el vaso medio vacío cuándo podemos tenerlo rebosante de agua, teniendo a la mismísima perfección rozando nuestras manos y estando dispuesta a dejarse atrapar.
sábado, 26 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Sentir
Sentir no es un deber, no es una obligación, ni una elección, sino es una de las leyes fundamentales las cuales aceptamos desde el inicio de nuestra vida. Sentir es un refugio contra el dolor, es un paraíso de sensaciones las cuales permiten ir más allá de la realidad. Sentir es comprender, sentir es amar, sentir es odiar, sentir es querer, sentir es poder, sentir es vivir, y vivir.........es sentir.
Etiquetas:
Acotaciones personales,
Pensamientos,
Sentir
domingo, 30 de mayo de 2010
El estímulo humano se amolda a las distintas ocasiones, situaciones y personas. ¿Realmente todos tenemos una personalidad fija? Yo creo, que nosotros, las personas, somos como réplicas en cuerpo y alma diferenciadas por el pensamiento. Una persona puede tener una forma de ser, pero es evidente que no siempre se aplicará en cada aspecto de su vida. Debido a factores varios, actuamos dejándonos llevar, con comodidad o sin ella manifestamos opiniones mediante, en más de una ocasión, nuestros actos. Es curioso, observable, una técnica de meditación interior, ser capaz de abrir la mente a los demás, dejándote inundar por su forma de actuar ante la adversidad de la vida y los hechos cotidianos. Destacaría a algunas (aún no he conocido las suficientes para denominarlas "muchas") personas que gracias a su ímpetu y sus ganas, han conseguido promover un mundo entero. Nacemos ignorantes y a medida que el tiempo y nuestra vida pasa adquirimos conocimientos, y tomamos lecciones de todo aquello que engloba nuestro entorno. En cambio, otras veces somos únicamente nosotros los que nos permitimos ver o no ver los problemas que el destino nos plantea. Cada segundo cuelga de un péndulo, y al compás de sus sonidos los minutos de la vida avanzan. Como una melodía, un conjunto de sonidos, o una caja musical, el espíritu que nos cobija desplega sus alas introduciéndose líbremente en cada hueco en el que nuestros latidos quedan sumidos en un existencial y frío vacío. viernes, 28 de mayo de 2010

Cada noche me introduzco en un mundo subreal, imaginario y ficticio. Cada noche me pierdo en los diálogos que mantiene la luna con las estrellas, y la guía que sus respectivos luceros transmiten. Cada noche sueño con una realidad extremadamente diferente, donde todo aquello que existe es deseo cumplido. Cada noche vivo encerrada en una pesadilla dulce de la que muchas veces me gustaría no despertar. Cada noche navego por los obstáculos que transpasan mi cuerpo ofreciéndole una cura y un destino eterno. Cada noche duermo arropada por el calor de la esperanza, la cual nada más abir los ojos se evapora y queda inmersa en las cenizas que transporta el viento.
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